jueves, junio 28, 2007


Decir adiós

no es cómo decir hasta pronto,

decir adiós a alguien que se va muy lejos

o a una persona muy querida

que ya no volveremos a ver.


A alguien que sentía que aún

no cumplia un papel en esta tierra,

que soñaba con la maternidad

o bien con tenr algún compañero de su lado.

Esos sueños que muchas veces pensó,

que no fueron concedidos

porque su destino era otro.


A tí María Elena,

que dedicaste tu vida al servicio espiritual,

profesional y personal hacia los otros.

Pensando muchas veces en los demás

sobre tu persona.


Que dejaste de lado muchas veces tus dolores,

por finalizar una tarea por cumplir.


Que llegado el momento en el que

ÉL de arriba pensó que ya tu tarea

estaba cumplida con creces.


Y llegó el momentó en que lo acompañaras

en su santa Gloría.

Ayudando a todos los que continuamos

en la lucha de la vida terrenal.


Tú con tus pensamientos,

tu manera de vivir,

nunca te dajaste vencer

y atemorizar ante el sufriento humano

y el propio.


Que siempre tenías una sonrrisa de aliento para el otro.


A pesar de que en ocasiones

te daba a conocer algunos de mis temores.

Tú estabas ahí para apoyarme

y darmé esa confianza y esa Fe

que muchas veces pensé que se había desvanecido.


Sé que dejas mucho dolor

a quienes te acompañaron en este peregrinar.

Pero que tendremos que superar

pensando que estás mejor,

y que el sufrimiento y dolor que pasaste

en las últimas semanas;

ya acabó, y que al estar al lado de DIOS

en esa nueva tierra de amor, paz

e inmensa gloría ya es parte de tí.


Aunque pensaste que muchas veces

la maternidad no fue parte de tu vida.

Tú fuiste una madre, amiga y confidente

a todos esos niños que reccurían a ti

por una cída, un dolor fisico o espiritual.

Entregandolés el don de tu palabra

y el sentido por la vida...


La palabra muerte,

es dura, sin embargo es un bálsamo

que nos espera qpara seguir

la vida nueva.



Muchas gracías

por darnos tu alegría y sentido de la vida



Te llevaremos en nuestros corazones