
Decir adiós
no es cómo decir hasta pronto,
decir adiós a alguien que se va muy lejos
o a una persona muy querida
que ya no volveremos a ver.
A alguien que sentía que aún
no cumplia un papel en esta tierra,
que soñaba con la maternidad
o bien con tenr algún compañero de su lado.
Esos sueños que muchas veces pensó,
que no fueron concedidos
porque su destino era otro.
A tí María Elena,
que dedicaste tu vida al servicio espiritual,
profesional y personal hacia los otros.
Pensando muchas veces en los demás
sobre tu persona.
Que dejaste de lado muchas veces tus dolores,
por finalizar una tarea por cumplir.
Que llegado el momento en el que
ÉL de arriba pensó que ya tu tarea
estaba cumplida con creces.
Y llegó el momentó en que lo acompañaras
en su santa Gloría.
Ayudando a todos los que continuamos
en la lucha de la vida terrenal.
Tú con tus pensamientos,
tu manera de vivir,
nunca te dajaste vencer
y atemorizar ante el sufriento humano
y el propio.
Que siempre tenías una sonrrisa de aliento para el otro.
A pesar de que en ocasiones
te daba a conocer algunos de mis temores.
Tú estabas ahí para apoyarme
y darmé esa confianza y esa Fe
que muchas veces pensé que se había desvanecido.
Sé que dejas mucho dolor
a quienes te acompañaron en este peregrinar.
Pero que tendremos que superar
pensando que estás mejor,
y que el sufrimiento y dolor que pasaste
en las últimas semanas;
ya acabó, y que al estar al lado de DIOS
en esa nueva tierra de amor, paz
e inmensa gloría ya es parte de tí.
Aunque pensaste que muchas veces
la maternidad no fue parte de tu vida.
Tú fuiste una madre, amiga y confidente
a todos esos niños que reccurían a ti
por una cída, un dolor fisico o espiritual.
Entregandolés el don de tu palabra
y el sentido por la vida...
La palabra muerte,
es dura, sin embargo es un bálsamo
que nos espera qpara seguir
la vida nueva.
Muchas gracías
por darnos tu alegría y sentido de la vida
Te llevaremos en nuestros corazones